-¡Deliraste!
-Calla, Tom.
-¡Deliraste! ¡Esto es genial, de veras! ¡Ya te volviste loco!
-Calla, Tom.
-¡Estás enamorado de Helena y ves su cara en todas partes!
-Calla, Tom.
-¿Ahora mismo ves su cara en la puerta? Porque desde que entré no me has mirado a los ojos. ¿O temes ver su cara sobre mi cuerpo?
Un cojín particularmente duro golpeó a mi hermano en el rostro. Lanzado con la fuerza de mi furia, le había dado de lleno en la nariz, dejándola enrojecida por completo.
-Si debo hacerme rinoplastia, te juro que haré que Georg me la pague-gruñó Tom, masajeándose la nariz y los pómulos.
Reí. ¡Era imposible para mí estar enojado con mi gemelo!
-Bien, puedes ir pidiéndole el dinero entonces, porque si vuelves a hacer esos comentarios...-mi hermano se acercó a la ventana de la sala y apartó las cortinas-Tom...Tom, escúchame...¿Tom me estás escuchando? No, creo que no me estás escuchando.
-Shhh, Bill. Son Anna y Helena.
Me levanté con rapidez y miré por la ventana. Efectivamente, allí estaban ellas...con dos chicos. Uno muy alto, corpulento y de largo cabello rubio iba tomado del brazo de Anna; y otro (que en definitiva no me agradaba) de cabello negro y un flequillo que ocupaba la mitad de su cara, caminaba muy cerca de Helena.
-¿Crees que salga con él?-le pregunté a Tom, sintiendo como la furia que me había bajado su chiste volvía a subir y se instalaba en mi pecho.
-Pues es obvio que Anna sí lo hace con el de cabello largo, pero Helena...oye, ¿qué tal si las llamamos? Mencionaste que tenías sus números, invítalas a subir.
-No creo que sea una buena idea...
Sin prestar atención a mis pensamientos y comentarios negativos acerca de sus ideas, mi hermano tomó mi móvil y le marcó a Helena. Me acerqué a la ventana de nuevo, y llegué justo a tiempo para ver cómo sonreía al leer mi nombre en la pantalla, contestaba aún con esa sonrisa, y levantaba las cejas de sorpresa en cuanto sonó la voz de Tom.
Al poco tiempo, desaparecieron de mi vista, y no pude saber si iban a entrar o seguirían su camino porque la visión de Helena me había dejado tan embelesado que apenas había escuchado un par de palabras pronunciadas por Tom.
-Se ve muy cómoda con ese chico.
-Bill, no seas...
Ding, dong.
-¿Qué? ¿Celoso?
-Exacto...oye...
-Ya sabes que soy así, Tom...
Ding, dong.
-Bill, están...
-No puedo creerlo, tú decías que...
-Bill...
-...pensé que ella...
-Bill...
Ding, dong.
-...es extraño.
-Bill, alguien...
-¡Y yo viendo su rostro en todas partes! No puedo creerlo, soy tan idiota...
-¡Bill!
-¿Qué?
-Alguien está tocando a la puerta.
Y, efectivamente, interrumpí mi monólogo de la desgracia al tiempo que corría hacia el lente de la puerta.
-Son ellas.
-¿Helena y Anna? ¿Vienen solas?
-No...están con ellos.
-¿Qué?
-Sí...¿abro?
-No, déjalas en el pasillo.
-¿Seguro, Tom?
-¡Era sarcasmo! Dios, ahora sí estás loco...
Si hubiera tenido un cojín al lado...pero, por desgracia, estaba lejos del sofá, así que me limité a abrir la puerta, saludar a las chicas e ignorar olímpicamente a los que creía eran sus novios.
-Bill, Tom, ellos son Franz y Klaus-presentó Helena-Franz es novio de Anna y Klaus es mi mejor amigo.
-¿Mejor amigo?-pregunté, sonriendo.
Supuse que mi sonrisa era macabra o psicópata, porque Helena gruñó, frunciendo el ceño:
-Sí, Bill, sólo somos amigos.
-¿Celos?-se burló Franz, pasándole un brazo por los hombros a Anna, que sonrió tiernamente.
-Puedes estar tranquilo, en serio...-dijo Klaus, sentándose en el sofá al lado de mi hermano-tú debes ser Tom.
-Ah, ¿Helena te ha hablado de mí?-preguntó mi gemelo, sonriendo con autosuficiencia al tiempo que me daba una rápida mirada.
-No. Nos presentó al entrar. Es un gusto-enfatizó la palabra-conocerte, Tom.
-Eh...bien...qué bien...
-¿Les gustaría beber algo, Helena?-pregunté, dirigiéndome premeditadamente al minibar.
-Sólo estamos de paso, Anna tenía la imperante necesidad de comunicarles que ella y Franz volvieron a ser novios-respondió Helena, siguiéndome.
Nos sentamos uno al lado del otro en el bar. Aunque Helena insistió, serví un par de vasos con té helado.
-¿Qué hiciste anoche?-me preguntó, antes de beber un sorbo de té.
Casi me atraganto con el mío. ¿Cómo supo...? No, espera, calma, Bill...ella no podía saberlo.
-Dormir...y...ya sabes...dormir, sólo...sólo eso-titubeé, apurando el resto de mi vaso de té.
-Es extraño. Ya sabes, tú hermano...a él...le gusta mucho salir con chicas y eso...y tú...¿estás solo? Éso es extraño.
-No soy como él. Aunque Tom tiene un gran corazón y lo amo...a veces trata a las chicas como juguetes desechables, yo no soy capaz de hacer eso-expliqué, sin apartar la mirada de sus ojos, en los que casi podía distinguir adoración...y el sentimiento era recíproco-creo en el amor verdadero a primera vista, y que sólo me enamoraré de verdad de una chica, no más de una.
-Eso es muy lindo, Bill-dijo Helena, sonriendo-pienso lo mismo.
-Oye...-miré a nuestros acompañantes. Klaus mantenía entretenido a Tom, y Anna y Franz se susurraban cosas al oído mirando por la ventana a una típica noche en la capital alemana-¿qué tal si huímos de aquí? Conozco un buen centro comercial al que podemos ir y...
-¿Será..silencioso y pacífico?
-Si es lo que quieres, sí.
-Entonces sí-rió Helena.
Tomamos nuestros sobretodos y bolsos del perchero al lado de la puerta y nos escabullimos con cuidado, aunque no era necesario: todos estaban tan ocupados en sus propias conversaciones que no nos prestaron atención.
-¿Quieres comer algo, o tomar algo, o ir a bailar o...? No sé, podemos hacer lo que quieras-sugerí, mientras nos dirigíamos al estacionamiento del hotel a buscar mi A7.
-Vamos al cine.
Me sorprendió su petición. ¡Había ideado una cita en sólo unos segundos! Pero, por motivos obvios, yo no me negaría.
Conduje hacia el cine mientras escuchábamos y cantábamos Innocence, de Stereophonics. Tardamos sólo un par de minutos en llegar al centro comercial más cercano.
-¿Qué película veremos?-pregunté, mientras observaba los carteles de los films antiguos.
-A room with view.
-Una película perfecta para citas-dije, con una sonrisa pícara. Ese tipo de films eran los preferidos por las parejas para besarse en la oscuridad del cine mientras los demás se concentraban en el drama.
-¿Quieres que ésto sea una cita?
-Creí que ésto era una cita.
-Me incomodaría estar en una cita con un chico que gusta de mi hermana-dijo Helena, mirando al piso.
La tomé de la barbilla para que me mirara a los ojos.
-¿De dónde sacas la satírica idea de que me gusta tu hermana?
-Pues...la elegiste a ella para la cita doble, y si te soy sincera...
-Creíste que irías a la cita doble conmigo.
Asintió con la cabeza, riendo.
-Yo también creí que iría contigo, pero al parecer tu hermana y mi hermano no creyeron lo mismo...
-Es extraño...quiero decir...Bill...¿quieres estar con mi hermana o quieres estar conmigo?
Le tomé las manos.
-Eres la única a quien quiero, Helena.
Me acerqué con lentitud a sus labios, y sentí sus manos calientes acariciar mi pecho aún sobre la gruesa ropa de invierno que llevaba. Quería besarla, tenía tantas ganas de besarla...pero...
Sonó mi celular.
-¿No contestarás?-preguntó Helena, dirigiendo su mirada hacia mi bolso, que no paraba de sonar y vibrar.
-Mmm...¿debo hacerlo?
-¿Qué tal si es algo importante?
-Bien, lo haré.
En ese instante, sonó el móvil de Helena. Ella lo tomó de inmediato y contestamos al mismo tiempo.
-¿Hola? Anna...no, no me perdí...volveré en...no se...-me hizo señas, preguntándome a qué hora volveríamos.
-¿Hallo? Tom...no estoy perdido, volveré en cuatro horas-le indiqué a Helena.
-Volveré en cuatro horas, Anna. Ve con Franz a donde quieras... Sí...¡pero que no toque mis cosas! Bien...Adiós, te quiero.
-Cuando vuelva haremos algo, Tom...espera...¿me estás llamando desde el baño? Lo supuse, por el eco...bueno...si, le diré a Helena...sí, Tom...okay...si...sí, padre y mentor Tom-reí, al igual que Helena-¿ya terminaste? Bien, adiós.
-Gemelos-dijimos Helena y yo a la vez, poniendo los ojos en blanco.
Hice la fila de las palomitas y Helena la de los boletos. Como la de la comida avanzó más rápido, me encontré con ella en cuanto alcanzó la taquilla.
-Ni lo pienses-advertí, en cuanto sacó su billetera.
-Vamos, Bill, tú compraste...suficiente comida para cuatro personas.
-Hoy no es un buen día para seguir tu dieta de modelo, Helena-me burlé, mientras pagaba los boletos.
Nos dirigimos hacia la sala correspondiente y nos sentamos en la última fila, la más lejana a la gran pantalla.
En cuanto las luces se apagaron y comenzó la película, recordé todo lo que Tom me había dicho y yo había fingido ignorar. Primero, si tenía esperanzas de que ocurriera cualquier tipo de contacto físico en ésa ocasión, debía rodear su cuello con mi brazo. Luego, si ella me correspondía, se recostaría en mi hombro. Si todo iba bien hasta ahora, podría girar su rostro y tornar a besarla...
Pero yo no me creía capaz de hacer todo eso.
Mi hermano, mi precioso hermano...no me había dado ni un sólo consejo sobre chicas que me sirviera.
A pesar de mi timidez y la de Helena, en el clímax del film, ella me tomó de la mano y se recostó sobre mi hombro. Rodeé su cuello con mi brazo derecho, sonriendo, y coloqué mi cabeza sobre la suya.
Era tan confortable sentir el contacto de su mano sobre la mía...
De nuevo, pensé en cómo haría para besarla, pero ella se me adelantó otra vez.
Giró su rostro hacia mí y se acercó a mi cuello, susurrando algo que yo esperaba fuera una declaración de amor.
ME ENKNTA
ResponderEliminarXFA SEGUI ESCRIBIENDO...
ESTA SUPR....