-Relájate, Bill, no tienes que actuar como Tom-le susurré a Bill, riendo.
Él rió también, y al fin se relajó.
Después de la película, regresamos al estacionamiento. Esta vez, Bill encendió la radio. De inmediato, comenzó a sonar una canción conocida para mí.
-And there´s a voice, calling me on...she´s the one-cantamos al unísono.
Bill se acercó a mí lentamente, mientras la voz de Robbie Williams repetía "She´s the one".
-Bill...detente...
Se detuvo. No creí que lo haría, pero por suerte, no era como los otros chicos que yo conocía.
Quería besarlo. ¡Por todos los cielos, tenía tantas ganas de besarlo!
Pero, si lo hacía, de alguna forma su boca iría a parar a mi cuello y sus manos a mi cadera, y si aquello se prolongaba, levantaría con delicadeza mi camisa hasta sacarla y se detendría a contemplarme, y allí...
Vería mi tatuaje.
Ése estúpido tatuaje.
Nunca había odiado nada que yo misma hubiera hecho, pero ahora me planteaba la idea del milagroso rayo láser para eliminar ese recuerdo del dolor que había marcado para siempre mi piel.
-¿Qué pasa? ¿No quieres...?
Sí quiero, más de lo crees, pero sería demasiado complicado explicarte ya mismo que soy una vedette, que te he ocultado algo desde que nos conocimos...
-Es sólo que...¿podríamos...? Creo que vamos demasiado rápido.
-¿A qué te refieres?
-Tú tienes 24, pero recuerda que yo aún tengo 17, Bill...
-¿Crees en eso de la diferencia de edad?-me preguntó, confundido.
-Nunca lo he hecho. Aunque tuvieras 30 y yo 15 saldría contigo, o si fueras menor que yo. Es sólo que...no quiero sexo en la primera cita, prefiría...
-Conocernos mejor, te entiendo. Pero...¿sabes? Siento como si te conociera desde siempre, es algo tan extraño...
Sí, mein liebe, yo siento lo mismo...
-Lo sé, es súper extraño, lo he sentido también.
Es increíble la forma en que mis sentimientos y los suyos caben en ésas miradas que compartimos.
Miradas que valen más que palabras.
Miradas que desechan verdades amargas.
Miradas que acogen sueños e ilusiones.
Miradas que encienden las más escondidas pasiones.
Miradas...nuestras miradas...
Helena quería parar. No estaba nada bien para mí, pero podía entenderlo.
-¿Regresamos a casa?
-Por favor...
¿Era necesario disculparme o algo así? ¿O acaso ella había sentido lo mismo que yo? Bueno, algunos sucesos del futuro me hicieron creer que yo había sido sólo una experiencia más para ella, y ni siquiera una que recordaría a la mañana siguiente; pero en ése momento, estaba enamorado. Completa y desquiciadamente enamorado de Helena. Y dolía saber que ambos vivíamos en mundos tan diferentes, yo bajo el foco y la atención de los medios y ella moviéndose en las sombras de la fama, luchando por ser alguien que no quería ser para lograr algo que sí le importaba. No sé exactamente quién de nosotros
tenía la vida más complicada, pero algo era seguro: todo lo que sucedía entre nosotros, aunque pareciera acercarnos, nos alejaba. Mi amor por ella era el único puente que lograría llevarme a su mundo, y el hecho de ser correspondido corroboraba que sería bien recibido allí...
Hasta el día en que le contara la verdad acerca de mí.
me enknta tu fick
ResponderEliminarxfa cguii escribiendola