miércoles, 14 de julio de 2010

Capítulo 2: Ella

Anna y yo volvíamos a nuestro departamento después de una larga presentación. En noches como esa, nuestro trabajo nocturno se volvía demasiado pesado.

Y, para empeorar el asunto, Franz nos había seguido. Fue novio de Anna durante seis meses, pero hace una semana que ella cortó con él. No sé que pretendía con colarse a nuestra presentación y luego seguirnos hasta nuestro departamento, pero pudimos acabar con él antes de que sucediera algo peor. Su "amor" o lo que sea que tenga por Anna es enfermizo.

Nos hallábamos resguardadas bajo el toldo de una farmacia 24 horas, a dos cuadras de nuestro departamento, cuando un chico muy guapo se nos acercó y nos ofreció un par de sombrillas.

Al principio, creí que era un ángel o un espejismo, pero esas cosas sólo podían suceder en las novelas. Él era de carne y hueso...y estaba allí, frente a nosotras, ofreciéndonos su habitación de hotel. Si ésa propuesta hubiera venido de cualquier otra persona, le habría valido un par de insultos de mi parte, pero...con él, era diferente. Yo sabía que él no era esa clase de chicos, aún cuando ni siquiera lo conocía.

Ya sé por qué lo llaman amor a primera vista.

En cuanto me fijé en sus orbes miel, supe que él era el indicado.

Luego de prepararnos chocolate caliente a Anna y a mí, Bill salió de la habitación. Allí, Anna estalló.

-¡No puedo creerlo! ¡Te has enamorado!

-Cállate, Anna.

-¡No lo haré! Ésto es...es...es simplemente maravilloso. Es decir, nunca te habías enamorado, así que no sabes realmente cómo compararlo con otros chicos, pero yo sí se como hacerlo y puedo asegurarte que éste será genial para tí.

-Gracias, pero no creo que intente nada con él.

-¿Por qué no?

-No lo sé, Anna...sería como si dos mundos chocaran.

-Es cierto que somos extranjeras y todo eso, pero en nuestra nueva vida somos ciudadanas alemanas, Lena.

-No lo entiendes, va más allá...más allá de nuestro idioma y esas tonterías culturales. Me refiero a nuestro trabajo.

-No había pensado en eso. Vaya, es cierto, mira este lugar-Anna se giró en todas direcciones para echar uuna ojeada completa a toda la sala de la habitación-nuestro departamento no está mal, pero nuestros trabajos...

-Y aún somos universitarias.

-Él debe ser un empresario o algo así...

-No parece un empresario.

La puerta se abrió de nuevo, dando paso a Bill y a un chico de trenzas. Al verlo, lo primero que noté fue su piercing en el labio y...que no paraba de mirar a mi gemela. Extrañamente, me resultaba conocido, y no tenía nada que ver con el hecho de que él y Bill fuera idénticos.

-Él es Tom, mi hermano gemelo-presentó Bill, dándole una palmada en el hombro a Tom, que nos saludó a Anna y a mí y se sentó a mi lado.

-Oye, Bill, ¿qué tienes en el minibar?-le preguntó a su hermano.

-Está repleto, no he tomado nada aún-respondió Bill, sentándose en una butaca frente a nosotros.

-Entonces hoy tomaremos algo-dictó Tom. Se levantó de sofá y comenzó a mezclar licores en una coctelera-trae las copas de martinis, Bill.

Aprovechando que Bill se levantó a buscar las copas, le susurré a Anna:

-¿Acaso lo hemos visto antes? Me parece conocido.

-Es que lo conocemos.

-¿Cómo dices?

-Ha estado varias noches en el club...nos ha visto bailar.

-Wow...en momentos como éste agradezco usar antifaz.

-No estaría nada mal contarles...

-Ni lo pienses, Anna.

-¡Las encontré!-anunció Bill, antes de salir de la cocina y dejar las copas sobre el minibar-chicas, ¿qué les parecería venir a cenar con nosotros mañana?

Anna me miró. Yo tenía el control sobre nuestras agendas, que siempre estaban demasiado cargadas como para darnos tiempo para una cita. Sin embargo, asentí.

-Nos encantaría-dijo Anna, mirando a Tom.

1 comentario: