Luego de hacer mis deberes de la Universidad, me vestí para la cita doble que tendríamos Anna y yo con Bill y Tom. Supuse que las cosas estarían algo complicadas ahora que a mi gemela le gustaba Bill, pero la desesperación me invadió al imaginar una penosa situación: ¿y si Tom flirteaba con Anna y ella no paraba de mirar a Bill?
En cuanto me coloqué un precioso vestido de color rojo, la mitad de mis preocupaciones desaparecieron. Anna no podría ignorar a Tom. Es decir, ¿quién en su sano juicio podría ignorarlo? Especialmente mi depravada hermana no sería capaz. Di unos últimos toques de delineador negro a mis ojos, me coloqué los tacones rojos y me miré al espejo. No había nada de mi que me disgustara, así que supuse que debía estar hermosa a los ojos de cualquiera.
Salí de la habitación y, al dar un par de pasos en la sala, me tropecé con algo, cayendo al piso sobre mi rodilla izquierda.
-¡Anna!-grité enojada, sin siquiera levantarme del piso.
La aludida salió de su habitación con rapidez. Al verla, lo primero que noté fue que llevaba una versión en negro de mi vestido y tacones...pero a su 1.73 de estatura le lucían mucho mejor que a mis escasos 1.65. Ambas habíamos hecho modelaje, pero era muy fácil adivinar quién había permanecido en las pasarelas durante más tiempo.
-¿Qué te sucedió?-me preguntó Anna, extendiéndome la mano para levantarme del piso.
-Como es obvio, vine a acostarme aquí y se me ocurrió llamarte para que hicieras lo mismo. ¿¡Qué crees que hago!? ¡Me he caído por esa cosa que dejaste en el piso!
-Ten.
Me entregó el objeto con el que me tropecé: un pequeño paquete blanco cuyo contenido se me hizo conocido de inmediato.
-Lo siento, Anna, yo...
-No, Lena. Se rompió por mi culpa, ¿recuerdas? Bueno, desearía que no lo recordaras...en todo caso...es nuevo...hoy al salir del restaurant pasé por la tienda donde lo compraste y...era el último que quedaba, así que espero que no vuelvas a romperlo, ¿eh?
Reí. Mi gemela...no podía estar enojada con mi gemela.
Al ponerme en pie, noté un fuerte dolor en la rodilla lastimada, pero no le di importancia.
Salimos en silencio del edificio y caminamos las dos cuadras que nos separaban de los gemelos con rapidez.
Al llegar, Bill y Tom se acercaron a la entrada del hotel y nos extendieron las manos en señal de bienvenida.
Bueno...más bien me extendieron las manos. Tardé un poco en decidir a quién se la tomaba. Quería aceptar a Bill, pero Anna se me adelantó y Tom aún esperaba, así que tomé su mano.
-Te ves hermosa-me susurró Tom. Sonreí. Sorprendentemente, mi sonrisa era sincera, aunque el cumplido no provenía de quien yo esperaba.
-Gracias-susurré-tú también te ves...
Era el momento de soltar un cumplido fresco, muy glam y con clase, nada desesperado...
-...hermoso.
Me detuve. ¿Hermoso? ¿Ése era mi cumplido fresco, glam, con clase y nada desesperado?
Tom sonrió. No era una sonrisa de burla, sino una más bien tierna.
Nos sentamos en una mesa cercana a la ventana. Tom me indicó la silla frente a la suya al tiempo que Bill hacía lo mismo con Anna. Por un momento se miraron, indecisos de a quién correspondería realmente esa silla. Anna dirigió su mirada hacia mí. Le sonreí y me senté.
-Gracias-me susurró Anna, tomando mi mano debajo de la mesa. Esbocé otra sonrisa y centré mi atención en el mesero que caminaba hacia nosotros.
Abrí el menú que me ofreció y lo ojeé con rapidez. Todos los platos que ofrecían eran japoneses. ¡Genial!
Entonces, recordé a Anna. Ella odiaba la comida japonesa, no sorpotaba siquiera verme comiéndola. La miré y le guiñé un ojo.
-Quiero norimaki y para ella...el ramen estará bien-ordené, dando una última ojeada al menú.
-Yo quiero miso-dijo Bill, cerrando el menú y devolviéndoselo al encargado.
-Yo pediré sushi california-dijo Tom, dejando el menú sobre la mesa-también una botella de Don Perignon y un servicio de té helado.
-Entendido-culminó el mesero, recogiendo los menús y regresando a la cocina.
-¿Les gusta la cultura japonesa?-pregunté.
-Me gusta lo asiático...-comenzó Tom.
-Y las asiáticas-culminó Bill, riendo-no me gusta demasiado la comida japonesa, porque soy vegetariano, pero algunos platos como el miso...
-Es sopa de habas, así que es un delicioso plato vegetariano-dije, sonriendo-¿también eres vegetariano, Tom?
-Algunas veces...ya sabes, cuando salgo con Bill debo serlo; pero como ésta es una noche realmente especial...Bill me permitió comer carne-¿ustedes lo son?
-Lena sí, yo no-dijo Anna, a quien noté algo incómoda.
Supuse que ahora que sería libre para ir con Bill, estaría feliz, pero...la vi muy triste y, a pesar de que no lloraba, yo podía escuchar sus sollozos mentales.
La comida llegó y nos dispusimos a comer. Anna tenía problemas para separar sus hashi (palillos), así que dejó un extremo de ellos sin separar. Tardamos un poco en reanudar la conversación, pero por...¿suerte, tal vez? Bill derramó un poco de su miso en su camisa blanca.
-Ten-Anna y yo le extendimos un par de servilletas de tela a la vez. Sin dudar un instante, Bill las tomó las dos y comenzó a limpiarse.
-Y...Helena, ¿en qué trabajas?
-Oh, somos...-comenzó Anna, pero la interrumpí de inmediato.
-Soy estudiante universitaria, pero tengo un empleo de medio tiempo en un restaurant de comida japonesa.
¡Anna casi mete la pata!
-¡Guay! ¿Tienen que usar ropa japonesa o algo así?
-¡Sí!-dije, emocionada-debemos estar descalsas y usar kimonos mientras entregamos los platos.
-¿No piden las órdenes?-preguntó Bill.
-No, las órdenes las piden los chicos-explicó Anna.
-¿Y ellos también deben usar kimono?-preguntó Tom.
Anna y yo asentimos con las cabezas.
-¿Y ustedes qué hacen?-preguntó mi hermana, limpiándose los labios con una servilleta luego de engullir una generosa cantidad de fideos.
-Somos...-comenzó Bill, pero Tom lo interrumpió:
-Somos empresarios.
Anna me lanzó una mirada de "¡te lo dije!" pero no le presté atención.
-¡Genial! ¿Qué empresa?-dijimos Anna y yo a la vez. Ahora, tanto Bill como Tom se estremecían.
-Cherry Three Records-continuó Tom.
-¿Son músicos?-pregunté.
-¡No!-gritó Bill. Varias personas en el restaurant voltearon a mirarlo. Tras bajar una octava a su tono de voz, prosiguió-no...estamos...estamos tras la cabina...ya saben...somos...
-Productores. Y...trabajamos el marketing y todos esos...asuntos...ustedes saben...-lo ayudó Tom.
-No, no sabemos-dijo Anna, riendo.
-Sabemos algo más de la industria del modelaje-aporté, antes de introducir el último roll de norimaki en mi boca.
-¿En serio? ¿Eres modelo?-me preguntó Tom.
Negué con la cabeza, al tiempo que acercaba mi copa de champaña.
-Lo fui.
-Eso es genial.
-¿Cuánto mides?-me preguntó Bill.
-No querrás saberlo, no tengo la altura de una modelo común, pero mi peso estaba dentro de los estándares y me fue fácil en...Anna también fue modelo. De hecho, lo hizo durante más tiempo que yo. Como notan, ella sí tiene la altura necesaria-agregué, al notar que la conversación versaba sólo sobre mí.
-Cool-dijo Bill, sonriendo-¿hicieron portadas de revistas o algo así?
-Lena sí, pero yo me dediqué a la pasarela. No soy nada fotogénica-dijo Anna, riendo.
Ambos gemelos me miraron, como si estudiaran cada centímetro de mi rostro.
Al culminar la cena, salimos a dar una vuelta al jardín del hotel.
En cuanto pisé el césped, mi rodilla izquierda falló, pero Bill estaba tan cerca que me sujetó por la cadera y me devolvió a mi posición original con tanta rapidez que ni Tom ni Anna se percataron del que podía haber sido un accidente.
Nos acercamos a un banco escondido tras los rosales, y cuando estábamos por tomar asiento, Anna tomó a Bill de la mano.
-¿Podemos ir a la terraza del hotel?-le preguntó. Sus ojos brillaban como nunca antes los vi brillar. Tal vez así llegarían a brillar alguna vez los míos cuando me enamorara de alguien que me correspondiera...no como Bill, que amaba a mi hermana.
-Eh...claro...¿vienen?-nos preguntó Bill.
Negué con la cabeza, tras una mirada muy significativa de Anna.
-Nos quedaremos aquí-dijo Tom.
Una vez que Anna y Bill abandonaron el jardín, nos sentamos en el banco.
-Es una linda noche-dije, mirando la luna llena que nos alumbraba, puesto que los rosales tras nosotros eclipsaban las luces provenientes del hotel.
-Tengo algo para tí-dijo Tom. Pronunció las palabras a una velocidad tan alta que tuve que agudizar mis oídos y mi mente para comprenderlo todo.
Sacó del bolsillo interior de su saco una pequeña caja forrada en terciopelo azul, como ésas que te dan en las grandes joyerías cuando compras un brazalete de Carolina Herrera o un anillo Vivianne Westwood. Me la entregó, y la abrí con cuidado.
-Es precioso, Tom...gracias-dije sonriendo, al tiempo que sacaba un collar de oro con un colgante de granate.
-¿Puedo colocártelo?
-Por favor.
Me senté de espaldas a él y aparté el cabello de mi cuello. Esperé sentir la frialdad del oro, pero en vez de eso, sentí sus labios, que me besaban con suavidad, casi adoración. Cerré los ojos, y un momento más tarde, el collar ya estaba colocado.
Toqué el granate una vez más antes de darme vuelta y encontrarme con el rostro de Tom muy cerca del mío.
-¿Sabes qué significa el granate?
Negué con la cabeza, aunque sí conocía su significado. Ahora mismo, no era capaz de creer todo lo que estaba sucediendo.
-Amor y constancia.
-Y...¿por qué decidiste regalarme un granate?-pregunté, sintiendo una especie de calidez que surgía en mi vientre y llegaba hasta mi pecho.
-Porque voy a ser constante hasta que tú también me ames.
-No digas eso, Tom...-susurré, al borde de las lágrimas.
-¿Por qué?
Porque no quiero escucharte decir las palabras que deseo escuchar de Bill-pensé.
-¿Qué sucederá cuando te ame?
-Seré constante a tu lado, y te regalaré esmeraldas, zafiros y diamantes.
Al leer la incomprensión en mis ojos, explicó:
-Fidelidad, comprensión y amor eternos.
Suficiente.
Rompí a llorar.
¡Ésas no eran la clase de cosas que se debían decir en una primera cita! ¡Y menos cuando casi no conocías con quién te estabas metiendo!
De inmediato, fui acogida en sus brazos, y mis lágrimas desaparecieron.
Sentí como si todo lo que estaba sucediendo hubiera sido planeado por alguien más. Y es que no me parecía que Tom, con la imagen de chico duro que capté desde la primera vez que lo vi, hubiera planeado todo aquello.
Tal vez yo estaba equivocada, y todo lo que creía de él era sólo una imagen.
¿Me había enamorado de Tom?
aiii... esta bn bonita tu fic
ResponderEliminary supr misteriosa sobre todo
jejej sigue adelante xxik ....
wow me encanto siguela XD plissssssss
ResponderEliminarolle pasas?¿
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